El cuerpo se acostumbra al todo, tanto a cosas buenas como a cosas malas. En negativo, hay trabajadores que están acostumbrados a vivir con el estrés y ansiedad. En positivo, por supuesto, cualquier persona se siente muy feliz disfrutando de las vacaciones de Navidad. En las vacaciones que inevitablemente inducen a la pereza de trabajar mientras comemos los grandes platos, postres y dulces caramelos, reuniones familiares y el resto, que nos invita a vivir la vida con otro ritmo. Un ritmo que no tiene nada que ver con la rutina diaria que incluyen los nervios, disputas, poco o mucho tiempo para arreglarnos, congestión del tráfico, exceso…

Es como saltar desde la calma de la Navidad en el vértigo de la rutina de Enero, un mes que implica, ahorro, esfuerzo y sacrificio.

1) Trata de pensar en todo lo bueno que tiene disponer de una rutina de trabajo. De hecho, el cuerpo es mucho mejor con horarios marcados y con una vida más activa que en estas fechas navideñas.

2) En una semana estarás plenamente integrado en la tasa de ocupación. Además, no todas las personas tienen muchas vacaciones en Navidad.

3) Trata de ir a dormir pronto para descansar y levantarte con suficiente antelación al día siguiente, es básico para tener un alto rendimiento intelectual.

4) Compréndete a ti mismo, entiende el proceso interior que necesitas para adaptarte a tu presente.

5) El trabajo es muy gratificante cuando disfrutas de lo que haces. Por lo tanto, ama a tu trabajo.

Enfrenta el inicio del año con tu mejor sonrisa!.

#FrancescMartínezCoach